martes, 12 de agosto de 2008

El Amor Verdadero


Todas las personas del mundo se enamoran: los niños, los adolescentes, los adultos, hasta los mismos ancianos se enamoran y empiezan a amar todo lo que puedan para no morir solos. Pero nosotros nos preguntamos ¿Será este un amor verdadero?
Un amor verdadero es aquel que siempre se mantiene presente, un amor verdadero es cuando tu amas a una persona y te preocupas por el o por ella, tratas de ayudarlo cuando se siente mal o tiene un problema, ir hacia donde esta para hacerle compañía, para que esa persona sepa que nunca esta sola, que siempre va a tener a alguien a su lado que lo va a acompañar en los momentos mas difíciles de su vida.Un amor verdadero es aquel que lo das todo por esa persona que amas, no te importa nada, no importa lo que diga la gente, ni lo que tengas que hacer para que esa persona sepa que la amas.
Uno cuando se enamora se siente libre, se siente una felicidad incomparable, es algo único, es algo inigualable, no cualquier cosa puede superar esa felicidad tan bella que se siente cuando te enamoras.
Cuando uno se enamora siempre quiere estar con esa persona que te atrae, saber que es lo que piensa, conocer su forma ser, saber cuales son sus sentimientos, conocer sus sueños, sus metas, saber como es hasta que la llegas a amar. Si amar se siente tan bonito ¿Por qué algunas personas dicen que el amor no existe? ¿Si el amor es algo tan hermoso porque dicen que no existe?
El amor es uno de los sentimientos más raros pero hermosos del mundo, si tú le preguntas a una persona ¿El amor existe? Y esta te responde NO, eso es mentira porque el amor en verdad si existe, eso lo llevamos en el corazón y es algo imposible de negar cuando sucede.
Cada quien tiene su forma de amar, algunos se aman poco, otros se aman demasiado, otros se dejan querer y otros no.
Las personas dicen que el amor no existe porque cuando se enamoraron no se dejaron querer o amarse. Eso es uno de los errores que cometen las personas, no dejar quererse, dejarse dar un abrazo o un beso, por eso dicen que el amor no existe porque nunca experimentaron que se siente ser querido.
Pero otros si lo hicieron, si dejaron quererse, si dejaron que se les dieran un abrazo o un beso.
Estas personas si experimentaron lo que se siente ser amado o querido, porque un abrazo o un simple beso dice mas que mil palabras.

viernes, 8 de agosto de 2008

La Caña de Bambú

Había un precioso jardín que, nada más verlo, hacía soñar. Estaba allí, junto a la casa del Señor. La puerta, siempre abierta, era invitación silenciosa para todo aquel que deseara encontrar un momento de paz y de sosiego. El mismo Señor acudía todas las tardes a pasear por su jardín.
Siempre se fijaba, era inevitable, en un cañaveral en el que destacaba una preciosa caña de bambú plantada, con sus hermanas, en el centro de un rico conjunto de flores y plantas. Ella y sus compañeras ofrecían, en grupo, un espectáculo peculiar: daban sombra, eran la imagen de la fortaleza y de la grandiosidad de la creación.
Ciertamente, entre todas las cañas hermanas, ella la hermosa caña, llamaba la atención por su esbeltez, altura y elegancia. Toda la gente pensaba que era la preferida del Señor. Le encantaba verla así: más alta, robusta y bella que las demás plantas. Era la más fuerte y recia ante los vientos invernales, e imperturbable ante los calores del verano.
Pronto se dio cuenta de que, ella, la más destacada caña de bambú, era "especial" para el Señor.
Un día se acercó el Señor al jardín y, como siempre, fue a contemplar el hermoso conjunto que formaban las cañas hermanas. Con mucho amor, serenidad y firmeza le dijo a la más esbelta:
- Mi querida caña de bambú, te necesito
Ella no entendía que el Señor se hubiera dignado a dirigirse personalmente a ella. Tampoco comprendía por qué el Señor le había concedido el privilegio de decirle: "Te necesito".
Veía claramente que el Señor le hablaba con un amor especial. Por ello no le costó nada responder:
- Estoy en tu jardín, Señor, soy toda tuya... cuenta conmigo para lo que quieras.
El Señor escuchaba atentamente la respuesta disponible de la vigorosa caña de bambú. No esperaba otra cosa de su planta predilecta. Pero no quería precipitarse en su propuesta, no quería herirla, ni lastimarla. Deseaba proponerle su proyecto de amor, de tal manera, que ella lo pudiera aceptar con la misma ternura que él ponía en sus palabras. Lentamente, como si comunicara un misterio prosiguió:
- Es que, mi querida caña de bambú, para contar contigo tengo que arrancarte.
- ¿Arrancarme? ¿Hablas en serio? ¿Por qué me hiciste entonces la planta más bella de tu jardín? ¿Por qué me hiciste crecer junto a unas cañas hermanas? Por favor, Señor, cualquier cosa menos esto.
El Señor, poniendo más ternura aún en sus palabras, con la serenidad que sólo viene del amor, no retiró la propuesta:
- Mi querida caña de bambú, si no te arranco no me servirás.
Quedaron un largo rato los dos en silencio. Parecía que no sabían qué decir. Hasta el viento detuvo su ímpetu respetando el misterio. Los pajarillos del jardín olvidaron su vuelo y su canto. Lentamente... muy lentamente... la caña de bambú inclinó sus preciosas ramas y hojas, y dijo con voz muy queda:
- Señor, si no puedes servirte de mí sin arrancarme, arráncame.
- Mi querida caña de bambú -añadió el Señor-, aún no te lo he dicho todo. Es necesario que te corte las hojas y las ramas.
- Señor, no me hagas eso. ¿Qué haré yo entonces en el jardín? Seré un ser ridículo.
Y otra vez le dijo el Señor:
- Si no te corto las hojas y las ramas no me servirás.
Entonces el sol, estremecido, se ocultó. Los pájaros huyeron del jardín pues temían el desenlace. Temblando... temblando... la caña de bambú decidida y abandonada sólo pudo decir estas palabras:
- Pues... córtamelas.
Continuó el Señor:
- Mi querida caña de bambú, todavía me queda algo que me cuesta mucho pedirte: tendré que partirte en dos y extraerte toda la savia. Sin eso no me servirás.
La caña de bambú ya no pudo articular palabra. Silenciosa y amorosamente abandonada, se echó en tierra, ofreciéndose totalmente a su Señor.
Así el Señor del jardín arrancó la caña de bambú, le cortó las hojas y las ramas, la partió en dos y le extrajo la savia.
Después la llevó junto a una fuente de agua fresca y cristalina, muy cercana a sus campos. Las plantas de aquellas tierras del Señor hacía tiempo se morían de sed, estando tan cerca del agua. Un pequeño roquedal impedía que el agua llegara a los campos.
Con mucho cariño el Señor ató una punta de la caña de bambú a la fuente, y la otra la colocó en el campo. El agua que manaba de la fuente comenzó, poco a poco, a desplazarse hacia las tierras cercanas, también propiedad del Señor, a través de la caña de bambú.
El campo comenzó a humedecerse y reverdecer. Cuando llegó la primavera el Señor sembró arroz. Fueron pasando los días hasta que la semilla creció, y llegó el tiempo de la cosecha.
Y fue tan abundante que, con ella el Señor pudo alimentar a su pueblo.
Cuando la caña de bambú era alta y esbelta, la más bella de sus hermanas, vivía y crecía sólo para sí misma... hasta se autocomplacía en su elegancia y esbeltez.
Ahora, humilde y echada en el duro suelo del roquedal, se había convertido en prolongación de la fuente de vida que el Señor utilizaba para alimentar su casa y hacer fecundo su Reino.
¿Qué quieres que haga por ti?...
Y tú, ¿qué estás dispuesto a hacer por mí?

miércoles, 30 de julio de 2008

Los Tres Consejos

Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: Querida, yo voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una cosa: Que me esperes y mientras yo esté lejos, “me seas fiel, pues yo te seré fiel a ti”.
Así, siendo joven aún, caminó muchos días, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: “Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga usted me dará el dinero que haya ganado”.Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acercó a su patrón y le dijo: “patrón, ya quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa.” El patrón le respondió: “Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien? Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta”Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo: “Quiero los tres consejos”El patrón le recordó: “Si te doy los consejos, no te doy el dinero” Y el empleado respondió:”Quiero los consejos”… El patrón entonces le aconsejó: 1. Nunca tomes atajos en tu vida. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida. 2. Nunca seas curioso de aquello que represente el mal, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal. 3. Nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.
Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así: ”Aquí tienes tres panes, dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa”. El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba. Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: “¿Para donde vas?” Él le respondió: “Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera”. La persona le dijo entonces: “Joven, este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días” el joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, entonces volvió a seguir por el camino normal. Días después supo que el atajo llevaba a una emboscada… Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera, donde poder hospedarse. Pagó la tarifa por día y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado con un grito aterrador. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito.
Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó si no había escuchado el grito y le contestó que sí lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó: ¿Y no sintió curiosidad? Él le contesto que no. A lo que el dueño les respondió: ”Usted es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura, grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el quintal”.
El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, camino y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad.
Respiró profundo y apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría, él dijo: “No voy a matar a mi esposa, volveré con mi patrón y le pediré que me acepte de vuelta. Solo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella”.
Se dirigió a la puerta de la casa y tocó… Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. El trató de quitársela de arriba, pero no lo consiguió. Entonces con lágrimas en los ojos le dijo: “Yo te fui fiel y tú me traicionaste. Ella espantada le responde: “¿Cómo? Yo nunca te traicioné, te esperé durante veinte años”. Él entonces le preguntó: “¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?” Y ella le contestó: “Aquel hombre es nuestro hijo”.
Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy tiene veinte años de edad. Entonces el marido entró, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron juntos a comer el último pan.
Después de la oración de agradecimiento, con lágrimas de emoción, él partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación. Muchas veces creemos que los atajos “quemar etapas” nos ayudan a llegar más rápido, lo que no siempre es verdad...
Muchas veces somos curiosos, queremos saber de cosas que ni nos dan respeto y no nos traen nada de bueno...
Otras veces reaccionamos movidos por el impulso, en momentos de rabia, y después falta y tardíamente nos arrepentimos... Espero que tú, así como yo, no te olvides de estos consejos, no te olvides también de confiar (aunque tengas muchos motivos para desconfiar).

martes, 29 de julio de 2008

8 Regalos

Aqui estan los 8 regalos que me gustaría dar y poder recibir:



1.- El regalo de Escuchar:

Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.


2.- El regalo del Cariño:

Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.


3.- El regalo de la sonrisa:

Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos y caricaturas, y tu regalo dirá “me gusta reír contigo”


4.- El regalo de una nota escrita:

Esto puede ser un simple “gracias por ayudarme”, un detalle como estos puede ser recordado de por vida, Y CAMBIARLA AUN TAL VEZ.


5.- El regalo del reconocimiento:

Un simple pero sincero “te ves genial de rojo”, “has hecho un gran trabajo” o “fue una estupenda comida” puede hacer especial un día.


6.- El regalo del favor:

Todo los días procura hacer un favor.


7.- El regalo de la soledad:

Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Se sensible a aquellos días y da este regalo a ti mismo o pídelo a los demás.



8.- El regalo de la disposición a la gratitud:

La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como: !!”Hola”!! y !!”Muchas Gracias”!!

lunes, 28 de julio de 2008

Verdadero Amigo

La amistad es un sentimiento que va más allá del tiempo, más allá de las emociones. Es estar sin ser llamado, buscar sin ser buscado, es interesarse realmente y no por el simple hecho de que seas “tú” quien necesites. Un verdadero amigo es quien te extraña aunque te acabes de ir, es quien te llama porque ha pasado tan solo un segundo de la hora que acordaste llamar, es quien llora todas las noches cuando sabe que tu estás sufriendo, quien te llama aunque no tenga nada que decir; pues el hecho de llamarte de esta manera significa que te extraña por ser tú.
Un verdadero amigo te escucha y te dice la verdad, no te juzga más si te hace ver tus errores, es quien va a tu casa a compartir contigo. La amistad es algo que siempre debe ser mutuo, no es que solo recibas llamadas cuando yo estoy sufriendo, si no que tú también recibas cuando tú lo haces, no vale compartir solo los buenos momentos, pues te quiero todos los momentos a mi lado. Un verdadero amigo es alguien con quien podemos estar con los ojos vendados, una persona que sepa que decimos “rojo” aunque nuestros labios digan “dorado”.
No es fácil encontrar esta personita en este mundo tan cambiante. Los seres humanos nos hemos ido alejando de ese prototipo de “mejor amigo” que nos han enseñado desde pequeños. Pero esto no quiere decir que allá fuera no esté ese “verdadero amigo”. ¡Enamórate de la amistad! Tanto de sus virtudes, como de sus defectos, aleja tu corazón de falsos amigos y encuentra quien realmente se preocupa por ti.
Yo sé que a veces pareciese que no tenemos ese amigo, pero recuerda que porque un amigo falle una vez no significa que dejará de serlo. Cuida tus amigos y si ellos no saben realmente lo que es la amistad, no te alejes de ellos, solo enséñale lo que a ti ya te han enseñado.






Dedicado a ti, a ti mi mejor amigo, mi hermano, Julio Gutiérrez Passalacqua